Por qué en invierno nos sentimos más cansados y qué cambios en la mesa pueden ayudarnos a recuperar el ritmo

miércoles 7 enero 2026 20:00 - Mirella Mendonça
Por qué en invierno nos sentimos más cansados y qué cambios en la mesa pueden ayudarnos a recuperar el ritmo

¿No te pasa que, en los días de mucho frío, da la sensación de que el cuerpo entra en “modo ahorro de energía”?

Hay inviernos que dejan una sensación rara: te levantas y ya estás como aletargado, cansado. El café ayuda, pero dura poco. El sofá, en cambio, parece tener un imán. Y ese cansancio, aunque lo parezca, en la mayoría de los casos no es solo pereza ni una cuestión de voluntad. Detrás de esa bajada de energía suele haber una explicación biológica.

En invierno, el cuerpo gasta más energía para mantener la temperatura, pero (paradojas de la vida) nos movemos menos. Hay menos horas de exposición solar, y eso puede reducir la producción de vitamina D y de serotonina, dos sustancias muy ligadas al ánimo y a la sensación de vitalidad. El resultado es bastante reconocible: más cansancio, más hambre y menos ganas de salir de la cama.

Algunos ajustes pequeños, sin necesidad de grandes renuncias, pueden ayudarte a sobrellevar ese letargo invernal.


Por qué el invierno nos deja sin energía

Con días más cortos y menos luz, es normal que el cuerpo cambie el ritmo. Dormimos distinto, tenemos más somnolencia y, en algunas personas, aparece esa sensación de apatía que no se explica solo por “estar cansados”.

A eso se suma lo cotidiano: en invierno nos apetecen platos más contundentes, picamos más entre horas y nos movemos menos. Esa combinación puede dar un resultado muy reconocible: hambre más frecuente, menos ganas de actividad y una energía que sube y baja con facilidad.

Vitamina C: la aliada de la energía y la inmunidad

La vitamina C es importante durante todo el año, pero en invierno conviene tenerla presente porque acompaña al sistema inmunitario y, además, ayuda a absorber mejor el hierro de algunos alimentos. Y cuando el hierro está justito, la sensación de fatiga puede ser más marcada.

Puedes incluirla en el menú con:

  • Frutas cítricas: naranja, mandarina, limón y kiwi
  • Frutos rojos: fresa, frambuesa, arándanos
  • Verduras y hortalizas: pimiento, brócoli y col

Consejo: tómala tal cual, frescas, o añádelas a un yogur o a unas gachas de avena. Y si te apetece algo caliente, también encajan en una infusión: ese calor suave sienta bien y hace el día un poco más amable.

Alimentos que despiertan el cuerpo

Para mantener la energía, apuesta por platos calientes, coloridos y nutritivos.

  • Las legumbres (lentejas, garbanzos) y los cereales ayudan a mantener la energía más estable, sin el típico bajón de media mañana.
  • Los frutos secos —nueces, almendras, avellanas— aportan grasas buenas y saciedad, y suelen venir bien cuando necesitas concentración.
  • Especias como el jengibre, la cúrcuma o la canela ayudan a activar la circulación y a “poner en marcha” el metabolismo.

A veces no hace falta más: una sopa de verduras con un toque de cúrcuma, un guiso de lentejas ligero o una infusión de jengibre con limón y miel… y el frío se lleva bastante mejor.

Mente despejada, cuerpo más despierto

No solo lo nota el cuerpo: en invierno la mente también va más lenta. Por eso conviene reservar pequeños momentos de autocuidado: estirarte al levantarte, darte una ducha caliente con un aroma cítrico y aprovechar la luz natural siempre que sea posible. Son gestos sencillos, pero ayudan a estimular endorfinas y serotonina, y a recuperar energía desde dentro.

Entonces, ¿cuál es el secreto?

En invierno, la energía suele mejorar cuando el cuerpo recibe lo que necesita: comida que sostenga (y no solo “rellene”), algo de movimiento diario y luz natural siempre que sea posible. No hace falta hacerlo perfecto ni de golpe. Con constancia, el cambio suele sentirse antes de lo que parece.

Y algo importante a tener en cuenta, si el cansancio es intenso, se alarga semanas o viene acompañado de otros síntomas, conviene comentarlo con un profesional. A veces no es “el invierno”; a veces puede haber algo más a lo que merecería prestar atención.

Mirella MendonçaMirella Mendonça
Soy responsable editorial de Petitchef (Portugal y Brasil) y una gran apasionada de los viajes y la gastronomía mundial, siempre en busca de nuevos sabores y experiencias. Sin embargo, por más que me encante explorar las delicias de diferentes culturas, la cocina de mi madre siempre será mi favorita, con ese sabor único que solo ella sabe crear.

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