No todas las mentas son iguales: 4 variedades comunes para elegir bien en infusiones y recetas
En España solemos decir “menta” (o “hierbabuena”) para casi cualquier hoja verde, aromática y fresca. El problema es que no todas saben igual ni se comportan igual: lo notas en una infusión, en una salsa, en un postre… y también en ese frescor mentolado que a veces tapa el resto.
Conocer las variedades más comunes cambia el resultado: qué aroma sale en la taza, qué intensidad aguanta una receta y si lo que buscas es un frescor suave o un golpe mentolado de los que se sienten hasta en el paladar.
A continuación, cuatro tipos de menta/hierbabuena muy habituales (y fáciles de distinguir) y cuándo conviene usar cada una.
1. Hierbabuena o yerbabuena (Mentha spicata)
La más cotidiana en cocina: fresca, amable y versátil. En España es la que suele aparecer en recetas, en bebidas y en infusiones suaves.
- Aroma/sabor: fresco, verde, ligeramente dulce.
- Uso ideal: tabulé, salsas tipo yogur, ensaladas, guisos con cordero, limonadas, toque final en platos.
- Dato útil: también es la típica del té moruno / marroquí (mejor que las mentas muy mentoladas, que lo dominan).
- Cuándo usarla: cuando buscas frescor sin que mande sobre el resto.
2. Menta piperita o peppermint (Mentha × piperita)
Es la “menta mentolada” por excelencia: más intensa, más fría, más penetrante. Aquí encaja tu ejemplo: en preparaciones como una sopa fría de melón, unas hojas de piperita pueden aportar un frescor nítido, pero conviene dosificar.
- Aroma/sabor: fuerte, mentolado, con un punto picante.
- Uso ideal: infusiones más potentes, chocolate, algunos postres, jarabes; también es la que suele aromatizar chicles, caramelos y dentífricos (ese “sabor a menta” clásico).
- Cuándo usarla: cuando quieres un golpe mentolado claro (y te aseguras de que no tape el plato).
3. Poleo-menta (Mentha pulegium)
En España, si hablamos de “menta” para infusión tradicional, el poleo merece sitio propio: es muy común en tazas de sobremesa, con un perfil aromático característico.
- Aroma/sabor: herbal, mentolado, con personalidad.
- Uso ideal: sobre todo infusión (más que cocina), y usos populares digestivos.
- Cuándo usarla: cuando lo que quieres es “un poleo” de los de siempre (no una hierbabuena suave).
Conviene saber que el poleo tiene compuestos que, concentrados (aceites esenciales), pueden ser tóxicos; en cocina y hogar se suele consumir en infusión y con moderación.
4. Menta de campo / menta mentolada (Mentha arvensis)
Esta es la que en algunos textos latinoamericanos aparece como “muy refrescante” y con olor casi “bálsamo mentolado”. Botánicamente tiene sentido: es una de las grandes fuentes industriales de mentol y por eso su perfil mentolado es tan marcado.
- Aroma/sabor: mentolado intenso, muy fresco, casi “frío”.
- Uso ideal: bebidas frías, siropes, polos, recetas en las que quieres un frescor alto.
- Cuándo usarla: cuando buscas ese efecto mentolado potente (tipo “caramelo de menta”), sin confundirlo con la suavidad de la hierbabuena.
Cómo reconocerlas sin un laboratorio
- suave y “verde” → suele ser hierbabuena
- mentolado potente → suele ser piperita o arvensis
- Por la sensación: algunas mentas mentoladas dejan frescor incluso en los dedos (piperita/arvensis).
- cocina diaria: hierbabuena
- “sabor a menta” clásico (caramelo/dentífrico): piperita
- infusión tradicional de sobremesa: poleo-menta
Elegir bien cambia el resultado
Usar la menta adecuada marca la diferencia: a veces solo necesitas un frescor suave que acompañe; otras, un mentol que “limpie” y levante un plato. Y cuando no funciona, casi siempre es por lo mismo: no es que la receta esté mal; es que la variedad no era la que tocaba.
Mirella Mendonça
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