Naranjas confitadas: del roscón a los bizcochos, el yogur y las tartas

Monday 5 January 2026 09:00 - Patricia González
Naranjas confitadas: del roscón a los bizcochos, el yogur y las tartas

Las naranjas confitadas son la prueba de que la paciencia, de vez en cuando, sale rentable. Tú pones una naranja, azúcar, agua y una cazuela; el tiempo hace el resto mientras tú finges que estás “solo vigilando”. A fuego bajo, la rodaja pasa de “cítrica con carácter” a “ámbar comestible” y, de paso, te regala un almíbar que mejora casi cualquier cosa sin pedir permiso: yogur, bizcochos, helados, tostadas con mantequilla, una tarta de chocolate que de repente parece seria. ¿Que eran para el roscón? También. Pero una vez tienes un tarro en la nevera, empiezas a usarlas como quien echa sal: un poco aquí, un poco allá, y todo sabe más interesante. Y si las bañas medio en chocolate negro, ya no hay vuelta atrás.


Qué significa “confitarlas” (y qué cambia respecto a una naranja cocida)

Confitar una fruta es cocerla lentamente en almíbar para que el azúcar vaya entrando poco a poco. No buscamos mermelada, ni caramelo, ni rodajas duras: buscamos transparencia ligera, brillo y una textura flexible que se deja morder sin romperse.

Hay dos decisiones que marcan el resultado:

  • El grosor del corte: demasiado fino y se deshará; demasiado grueso y te parecerá eterna.
  • La intensidad del hervor: aquí no interesa “hervir”; interesa un temblor suave, casi tímido.

Buenas naranjas, el ingrediente clave

Como vamos a comernos la piel (y parte de la blanca), compensa elegir naranjas:

  • Firmes, pesadas, con piel tersa.
  • Bien lavadas; si sospechas de ceras, insiste con agua caliente y cepillo, y sécalas a conciencia.

Ingredientes (para un tarro generoso)

  • 4 naranjas
  • 300 g de azúcar
  • 150 g de agua

Si tu cazuela es muy ancha y las rodajas quedan demasiado “desnudas”, aumenta cantidades manteniendo la proporción: el objetivo es que el almíbar las abrace y las cubra lo suficiente.

Paso a paso: naranjas confitadas en rodajas

1) Lava y corta

Lava muy bien las naranjas. Córtalas en rodajas de 2–3 mm. Más gruesas tardan muchísimo y se confitan peor; más finas se rompen con facilidad.

2) Escalda si quieres menos amargor (Opcional)

Si quieres suavizar el amargor:

Pon agua a hervir, mete las rodajas 1 minuto, saca y enfría rápido. Con esto no “matas” la naranja: solo le quitas un punto áspero.

3) Prepara el almíbar 

En la cazuela, añade agua + azúcar y calienta hasta disolver por completo. Este detalle evita granitos y cristalizaciones raras.

4) Cocina en dos tiempos (a fuego muy muy bajo)

  • Coloca las rodajas en el almíbar ya caliente.
  • 30 minutos destapadas, a fuego medio-bajo (que apenas burbujee).
  • 45 minutos tapadas, a fuego mínimo.

La lógica es simple: primero reduces y empiezas a confitar; después, con tapa y mínimo, terminas sin evaporar en exceso ni “tostar” el azúcar.

5) No remuevas; “acomoda”

Aquí está la diferencia entre bonitas y rotas:

No metas cuchara a dar vueltas. Si alguna rodaja asoma, húndela suavemente con una cuchara de madera o mueve la cazuela con un vaivén corto.

6) Enfría dentro del almíbar (sí o sí)

Apaga el fuego y deja que se enfríen completamente dentro del almíbar. Cuando están frías, la estructura aguanta y el acabado es más limpio.

Tres acabados (elige según para qué las quieres)

A) En almíbar: el formato “pastelería”

Guárdalas en un tarro con su almíbar, bien cubiertas. Así quedan jugosas, ideales para:

  • Rellenar bizcochos.
  • Coronarlo todo: queso fresco, helado, yogur, tartas.

B) Escurridas y secas: para decorar

Sácalas a una rejilla y deja que escurran. Si quieres un acabado más firme, dales varias horas de secado (o de un día para otro). Son las que mejor se ven en:

  • Tartas de chocolate.
  • Bundt cakes, plum cakes o bizcochos “de mesa”.

C) Bañadas en chocolate (regalo con garantía)

Cuando estén bien escurridas, baña media rodaja en chocolate fundido y deja que solidifique sobre papel de horno. El contraste entre cacao y cítrico tiene algo de clásico inmediato.

Diez ideas para usarlas “no sólo para el roscón”

  • En yogur natural con un poco de su almíbar.
  • Sobre queso fresco o requesón, con nueces.
  • En una tarta de chocolate: rodajas arriba, y ya parece una pastelería.
  • En un bizcocho sencillo: troceadas y bien escurridas.
  • Con helado de vainilla o nata (y una cucharada mínima de almíbar).
  • En galletas de mantequilla: una rodaja pequeña encima antes de hornear.
  • En una tabla de quesos: especialmente con curados o azules.
  • En ensalada con hojas amargas (rúcula/endivia) y algo graso (aguacate, queso).
  • En coctelería casera: rodaja confitada + un chorrito de su almíbar como “twist” dulce.
  • En tarro bonito, etiqueta y lazo: el regalo que siempre queda bien.

Errores típicos (y cómo evitarlos)

  • Se rompen: rodajas demasiado finas, fuego alto o exceso de manipulación.
  • Quedan duras: faltó tiempo real a fuego bajo; o se secaron demasiado sin almíbar.
  • Amargan más de la cuenta: prueba el escaldado opcional o reduce el grosor de la parte blanca (sin obsesionarte).
  • Almíbar arenoso: el azúcar no se disolvió del todo al principio. Empieza siempre con paciencia.
  • Se pegan al fondo: fuego alto o cazuela fina. Mejor fondo grueso y burbujeo tímido.

Conservación

  • En almíbar, en tarro cerrado en la nevera: varias semanas, siempre que estén bien cubiertas y uses utensilios limpios al servir.
  • Secas: en caja hermética con papel de horno entre capas, en lugar fresco.
  • Congelación: puedes congelarlas (mejor en almíbar o bien separadas con papel), y descongelar en nevera.
Patricia GonzálezPatricia González
Apasionada por la cocina y el buen comer, mi vida se mueve entre palabras bien escogidas y cucharas de madera. Responsable pero despistada. Periodista y redactora con años de experiencia, encontré mi rincón ideal en Francia, donde trabajo como redactora para Petitchef. Me encantan el Bœuf bourguignon pero echo de menos el salmorejo de mi madre. Aquí combino mi amor por la escritura y los sabores suculentos para servir recetas e historias sobre cocina que espero te inspiren. La tortilla, me gusta con cebolla y poco hecha : )

Comentarios

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anonymous

Muy bien explicado ,dan ganas de salir corriendo a hacer la receta .

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Sonia Elizabeth John

Muy bien explicado, muchas gracias!!!

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FFVC

Yo las utilizo para hacer pollo moruno con raas el hanout. O bien limón o bien naranja. Es otra idea.

abuso
Respuesta Petitchef:

¡Qué buena idea! El pollo moruno con ras el hanout y un toque de limón o naranja suena delicioso y lleno de sabor. Gracias por compartir esa inspiración, ¡me encantaría probarlo pronto!