La primavera llega y algunos alimentos duran menos de lo que crees
Con la llegada de la primavera, los días se vuelven más templados y agradables. Y ese cambio, aunque parezca pequeño, también se nota en la cocina.
Al principio cuesta verlo. Un día todo parece normal y, al siguiente, esa fruta que estaba perfecta ya se ha pasado o las hojas de la nevera han perdido frescura. No siempre es que el alimento “se estropee” de golpe: a veces simplemente madura antes, pierde textura o aguanta menos si seguimos conservándolo igual que en invierno.
Y ahí es donde empieza el problema. Sin apenas darnos cuenta, algunas frutas se pasan antes de tiempo, las verduras de hoja se estropean con más facilidad y ciertos alimentos cocinados duran menos fuera de la nevera de lo que pensamos.
Entender qué cambia en esta época ayuda a conservar mejor los alimentos y a reducir el desperdicio.
Frutas que maduran antes
Con temperaturas más altas, frutas como el plátano, el mango, el aguacate o la papaya pueden madurar más deprisa.
Eso significa que pasan de estar en su punto a ablandarse demasiado en menos tiempo del habitual. Pero no todas deben guardarse siempre del mismo modo: en muchos casos conviene dejarlas a temperatura ambiente mientras maduran y refrigerarlas cuando ya están listas para frenar el proceso.
Verduras que pierden su frescura más rápidamente
La lechuga, la rúcula o las espinacas son especialmente delicadas. Si no se conservan bien en frío, pierden tersura y frescura con rapidez.
En su caso, el exceso de humedad, el agua mal escurrida o un almacenamiento poco adecuado en la nevera pueden acelerar el deterioro.
Otros alimentos que también lo notan
No solo les ocurre a las frutas y verduras. El pan puede enmohecerse antes cuando sube la temperatura y hay humedad ambiental. Patatas y cebollas también aguantan peor si se almacenan en un lugar demasiado cálido, húmedo o con luz.
Y con los alimentos ya cocinados hay que prestar todavía más atención: si pasan demasiado tiempo fuera de la nevera, no solo pierden calidad, también pueden dejar de ser seguros.
El error más habitual
El fallo más común es seguir con las mismas rutinas del invierno.
Comprar de más, dejar ciertas frutas varios días fuera, no revisar el estado de los productos o tardar demasiado en guardar las sobras son hábitos que en esta época pasan más factura.
Qué conviene hacer
Bastan algunos cambios sencillos:
- revisar con más frecuencia el estado de frutas y verduras
- comprar cantidades más ajustadas
- adaptar la conservación según el tipo de alimento y su punto de maduración
- no dejar alimentos cocinados demasiado tiempo fuera de la nevera
En primavera los alimentos no cambian, pero sí cambia la velocidad a la que evolucionan en casa. Y notar esa diferencia a tiempo puede ser justo lo que evite tirar comida sin necesidad.
Mirella Mendonça
Comentarios