Espaguetis al limón: una receta rápida que no sabe a “salir del paso”
Hay platos que se han puesto de moda como se ponen de moda los memes: de pronto aparecen en todas partes, se repiten, se deforman y, cuando te quieres dar cuenta, ya no significan exactamente lo que significaban. La pasta al limone lleva años en ese carrusel. En muchas recetas de internet suele presentarse como unos espaguetis nadando en una salsa, sedosa y blanquísima, a base de nata y queso y con una ligera ralladura por encima para que parezca que el limón ha pasado por allí. Pero la receta italiana, la de verdad, la que se hace en casas del sur y en trattorias donde nadie habla de “toques cítricos”, no tiene nada de postal. Es simple y no por ello fácil. Apenas 4 ingredientes, lo justo para que tengamos que ponernos más exigente: limón, grasa, almidón y un poco de oficio.
El limón, en esta historia, no es un adorno. Es el centro. No se usa un chorreoncito, al final, “porque sí” como a veces se echa sobre un pescado o un arroz con cosas que ha quedado insulso. Aquí se trabaja su doble cara: el perfume de la piel y la electricidad del zumo. Y esa acidez viva, esa frescura punzante se doman ligeramente con algo tan sencillo como eficaz: mantequilla (o aceite, según la familia) y agua de cocción. Ese agua, que en otras recetas se tira sin miramientos, aquí es clave.Tiene almidón, y el almidón, cuando lo mezclas bien con grasa y ácido, hace de puente: emulsiona, liga y deja la salsa sedosa, sin necesidad de usar nata; además, aporta cuerpo sin resultar especialmente pesada y mantiene la pasta brillante y suelta.
Es una receta de pasta sencilla con recompensa inmediata: un plato que huele a cocina limpia, que sabe a verano aunque sea febrero, y que se come con una alegría rara, difícil de explicar con adjetivos. Espaguetis al limón: lo mínimo, bien hecho. Y entonces sí, buon appetito!
Aquí tienes la receta completa:
Patricia González
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