Durante una ola de calor, ¿cómo saber si tu nevera enfría lo suficiente? Consejos prácticos para comprobarlo

viernes 28 agosto 2026 17:30 - Juliette Hess
Durante una ola de calor, ¿cómo saber si tu nevera enfría lo suficiente? Consejos prácticos para comprobarlo

Cuando llega una ola de calor, o las temperaturas son muy elevadas, la nevera se convierte en uno de los electrodomésticos más importantes de la casa. La fruta madura antes, los alimentos se calientan rápidamente al volver de la compra y cada vez que abrimos la puerta entra aire caliente. Pero hay una pregunta que no siempre nos hacemos: ¿está nuestra nevera realmente a la temperatura adecuada?

Comprobarlo es sencillo y, cuando las temperaturas son especialmente altas, merece la pena hacerlo. La carne, el pescado, los lácteos, las sobras, el arroz y la pasta cocidos, la fruta cortada, los embutidos y las ensaladas preparadas necesitan una refrigeración adecuada para conservarse de forma segura.

No hace falta hacer grandes cambios: comprobar la temperatura, abrir menos la puerta, no abarrotar los estantes y refrigerar cuanto antes los alimentos perecederos puede marcar la diferencia.


¿A qué temperatura debe estar la nevera?

La temperatura del frigorífico debe mantenerse a 5 °C o menos. El frío ralentiza el crecimiento de muchos microorganismos, aunque no los elimina, por lo que mantener correctamente la cadena de frío es fundamental para conservar los alimentos perecederos de forma segura.

Y aquí hay un detalle importante: el número que aparece en la rueda o selector de algunas neveras no siempre corresponde a una temperatura concreta. Un "3" o un "4" puede indicar simplemente un nivel de funcionamiento.

Por eso, si quieres saber qué temperatura hay realmente dentro, un termómetro para frigoríficos es una opción sencilla y fiable. Puede resultar especialmente útil durante los días de mucho calor.

¿Dónde colocar el termómetro?

Coloca el termómetro en una zona central del frigorífico y deja que la lectura se estabilice siguiendo las instrucciones del propio termómetro. Evita utilizar la puerta como único punto de referencia, ya que es una de las zonas más expuestas a cambios de temperatura cada vez que abrimos la nevera.

Comprueba la lectura después de que la puerta haya permanecido cerrada durante un tiempo. Si supera los 5 °C de forma continuada, revisa el ajuste del aparato y vuelve a comprobar la temperatura.

Si aun así la nevera no consigue mantenerse suficientemente fría, comprueba que no esté sobrecargada, que las salidas de aire no estén bloqueadas y que tenga la ventilación recomendada por el fabricante. Si el problema persiste, podría ser necesario revisar el aparato.

¿Por qué una ola de calor pone a prueba la nevera?

Un frigorífico funciona extrayendo calor de su interior. Cuando aumenta la temperatura de la cocina, introducimos alimentos que llegan calientes de la calle o abrimos continuamente la puerta para coger agua o bebidas, el aparato tiene que trabajar más para mantener la temperatura.

La situación puede complicarse si la nevera está demasiado llena o se encuentra junto a una fuente de calor.

Siempre que sea posible, evita que reciba luz solar directa y respeta el espacio de ventilación que indique el fabricante. Mantener limpias las zonas de ventilación accesibles, siguiendo las instrucciones del aparato, también ayuda a que funcione correctamente.

No llenes la nevera hasta los topes

Una nevera llena puede parecer bien aprovechada, pero el aire frío necesita circular entre los alimentos. Si los estantes están completamente abarrotados o se bloquean las salidas de aire, algunas zonas pueden enfriarse peor que otras.

Durante los días de más calor, intenta mantener cierto orden y no tapes las salidas de aire frío. Además, coloca la carne y el pescado crudos en recipientes cerrados y separados de los alimentos cocinados o listos para consumir para reducir el riesgo de contaminación cruzada.

Abre la puerta solo lo necesario

Cada vez que abrimos la nevera, entra aire caliente y el frigorífico tiene que recuperar después la temperatura. En días especialmente calurosos, conviene evitar dejar la puerta abierta mientras decidimos qué vamos a comer.

Un truco muy sencillo es pensar qué necesitas antes de abrirla. Coloca delante los productos que utilizas con más frecuencia y, si vas a cocinar, intenta sacar de una sola vez los ingredientes refrigerados que necesites.

¿Qué hacer con las sobras cuando hace mucho calor?

Aquí conviene ser especialmente cuidadosos. No dejes una olla o una fuente de comida durante horas sobre la encimera esperando a que se enfríe.

Los alimentos cocinados y perecederos deben enfriarse y refrigerarse lo antes posible y, en cualquier caso, evitar que permanezcan más de dos horas a temperatura ambiente.

Si has preparado una cantidad grande de comida, repártela en recipientes pequeños o poco profundos para que pierda temperatura más rápidamente. Así evitarás que el centro de una olla o un recipiente grande permanezca templado durante demasiado tiempo.

Presta especial atención a la carne, el pescado, el arroz y la pasta cocidos, las sobras y los platos con salsas o productos lácteos.

¿Qué alimentos necesitan más atención?

Cuando las temperaturas son muy altas, conviene vigilar especialmente:

  • carne y aves crudas;
  • pescado y marisco;
  • leche, yogures y quesos frescos;
  • arroz y pasta cocidos;
  • sobras de comida;
  • embutidos y patés que requieran refrigeración;
  • fruta ya cortada;
  • ensaladas preparadas;
  • postres con nata, crema u otros ingredientes perecederos.

Cuando vuelvas de hacer la compra en un día especialmente caluroso, guarda cuanto antes los productos refrigerados y congelados. Si el trayecto es largo, una bolsa térmica con acumuladores de frío puede ayudar a mantener la cadena de frío.

¿Qué hacer si la temperatura de la nevera ha subido demasiado?

Si descubres que la nevera ha estado por encima de la temperatura recomendada, no te fíes únicamente del aspecto o del olor de los alimentos. Algunos microorganismos capaces de causar enfermedades no producen cambios que podamos detectar a simple vista.

Lo importante es intentar determinar hasta qué temperatura ha subido y durante cuánto tiempo. No es lo mismo detectar durante un breve periodo una temperatura ligeramente superior a 5 °C que descubrir que los alimentos perecederos han permanecido varias horas prácticamente a temperatura ambiente.

Carne, pescado, lácteos, alimentos cocinados y sobras merecen especial precaución. Si no sabes cuánto tiempo han permanecido sin una refrigeración adecuada o tienes dudas razonables sobre su seguridad, la opción prudente es desecharlos.

Con alimentos menos perecederos, como piezas de fruta enteras o productos que no necesitan refrigeración hasta su apertura, la valoración puede ser diferente.

Una lista rápida para comprobar tu nevera durante una ola de calor

  • Comprueba la temperatura: debería mantenerse a 5 °C o menos.
  • Utiliza un termómetro: no confíes únicamente en el número del selector.
  • No abras la puerta más de lo necesario: decide qué necesitas antes de abrirla.
  • No sobrecargues los estantes: deja espacio para que circule el aire frío.
  • Guarda rápidamente la compra: da prioridad a carne, pescado, lácteos y congelados.
  • Enfría y refrigera las sobras cuanto antes: divide las cantidades grandes en recipientes pequeños o poco profundos.
  • Separa los alimentos crudos de los cocinados: especialmente carnes y pescados.
  • Limpia los derrames: especialmente si proceden de alimentos crudos.
  • Fíate del tiempo y la temperatura, no solo del olor: un alimento puede no ser seguro aunque parezca estar en buen estado.

Una comprobación sencilla que merece la pena hacer

Durante una ola de calor, no hace falta convertir la nevera en una obsesión. Basta con comprobar que se mantiene a 5 °C o menos, organizarla para que circule el aire y reducir el tiempo que los alimentos perecederos pasan fuera.

Un termómetro de frigorífico puede sacarnos de dudas rápidamente. Y si además cerramos la puerta cuanto antes, refrigeramos las sobras sin demorarnos y prestamos especial atención a los alimentos más delicados, estaremos haciendo buena parte de lo necesario para conservarlos de forma segura.

Porque cuando fuera aprieta el calor, lo importante no es que la nevera parezca fría: es saber que realmente lo está.

Juliette HessJuliette Hess
Creo contenido culinario en Petitchef desde 2017.
Me encanta viajar y descubrir nuevos platos, probar nuevas tendencias gastronómicas y conocer nuevos restaurantes.
Soy fan de la pasta en todas sus formas ❤ desde los fideos udon hasta los tagliatelle, ¡me encanta cocinarla e incluso hacerla en casa!
Actualmente estoy preparando, grabando y fotografiando tu próxima receta, ¡y espero que te guste!

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