Cómo conservar las tazas de porcelana de tu abuela (y evitar daños irreversibles)
Las tazas de porcelana de tu abuela llevan mucho más que café o té. Guardan historia, memoria afectiva y tradición, y a menudo pasan de generación en generación.
Precisamente por eso, cuidarlas exige una atención especial: pequeños errores del día a día pueden provocar daños que ya no tienen vuelta atrás.
¿Por qué las tazas antiguas son más delicadas?
La porcelana de antes se fabricaba con técnicas distintas a las actuales. El esmalte suele ser más fino y la pieza, en general, tolera peor los cambios bruscos de temperatura. Por eso, antiguamente era habitual poner primero un poco de leche y después el té: esa costumbre ayudaba a reducir el riesgo de que la taza se agrietara por choque térmico.
Además, muchas piezas antiguas tienen decoración y detalles pintados a mano, filetes dorados o relieves que se desgastan con facilidad si no se tratan con cuidado.
Errores comunes que conviene evitar
Hay hábitos que parecen inofensivos, pero son los grandes enemigos de la porcelana antigua:
- Lavavajillas: el calor intenso y los detergentes agresivos pueden borrar dibujos y favorecer microfisuras.
- Verter líquido muy caliente en una taza fría: provoca choque térmico y puede agrietarla.
- Apilarlas sin protección: el roce entre bordes causa pequeños desconchones, casi invisibles al principio.
- Estropajos abrasivos: rayan el esmalte y desgastan la decoración.
Cómo lavar correctamente las tazas de porcelana antiguas
Lo ideal es lavar siempre a mano, con cuidado:
- Usa agua templada, nunca hirviendo.
- Elige jabón neutro o un lavavajillas suave.
- Utiliza una esponja blanda o un paño suave.
- Sécalas enseguida con un paño limpio y delicado; evita dejarlas escurriendo solas.
Cuidados al guardarlas
Guardarlas bien es casi tan importante como lavarlas correctamente:
- Evita apilarlas directamente; coloca papel suave o fieltro entre una y otra.
- Guárdalas en un lugar seco, ventilado y sin luz solar directa.
- Si es posible, colócalas en estanterías estables, lejos de vibraciones.
¿Puedo usarlas o es mejor solo guardarlas?
Usarlas con cuidado y de forma ocasional suele ser mejor que dejarlas olvidadas. Sacarlas de vez en cuando mantiene ese vínculo emocional con la pieza: siguen teniendo vida en tu día a día, en lugar de convertirse en un recuerdo guardado en un armario.
Eso sí, trátalas con mimo: evita los cambios bruscos de temperatura y no las metas en el microondas, sobre todo si tienen detalles metálicos.
Conservar es cuidar la historia
Conservar las tazas de porcelana de tu abuela no es sólo conservar la belleza de un objeto, sino preservar recuerdos, costumbres e historias familiares. Con unos sencillos cuidados, estas piezas pueden continuar a través de las generaciones, intactas y llenas de significado.
Mirella Mendonça
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