Cheesecake saludable en freidora de aire. El antojo dulce para disfrutar sin complicarse
No me gustan mucho las recetas que se apellidan "saludables" cuando en verdad lo que quieren decir es que son más ligeras o menos calóricas. Muchas veces una cosa lleva a la otra, pero no siempre. Y heme aquí, con todas las incongruencias que me definen, dedicándole un artículo completo a una de ellas, a un: cheesecake “saludable”.
Y es que un cheesecake, alto en proteína y con unas escasas 150 calorías por ración no está nada mal a la hora de darse un capricho goloso. Mucho más fácil de encajar que el clásico.
Yo lo veo así: ante una tarta de queso hay tres tipos de personas. Las que la miran con deseo y terminan resignándose a no comerla, convencidas de que es una bomba calórica. Las que (consciente o inconscientemente) pasan de las calorías y se toman su porción… y otra por si acaso. Y las que piensan: vale, pero… ¿y si pudiera hacerla más ligera o nutricionalmente más interesante?
Esta receta la hizo una persona que, incongruente como se ha auto declarado, deambula entre el segundo y el tercer grupo e hizo: un mini cheesecake de ricotta en freidora de aire.
Entre las virtudes de este cheesecake no solo está que sea más ligero: también que se hace con cuatro ingredientes súper accesibles, que aporta una buena cantidad de proteína y suele dejar una sensación de postre bastante satisfactorio, sin horno, sin baño maría y con un resultado contundente. Sabe a tarta de queso, pero en versión más sencilla y más proteica. No es un New York cheesecake de los de cinturón flojo. Es otra liga. Y justamente por eso funciona tan bien para el día a día.
La clave aquí es entender qué estás haciendo, para que no te quede “tortilla dulce” ni “flan triste”.
La ricotta aporta cuerpo y suavidad. El huevo cuaja. La maicena ordena el conjunto y evita que la mezcla se comporte como un líquido caprichoso. Y el edulcorante (eritritol o lo que uses) solo está para endulzar; no sostiene la estructura. Es un cheesecake "minimalista": si respetas el proceso, sale redondo.
Ingredientes y materiales
Ingredientes (para 4 porciones)
- 200 g de queso ricotta
- 1 huevo
- 1 cucharada de maicena
- 2 cucharadas de eritritol (o sirope de agave)
Y sí: ya está.
Materiales:
- Un molde no muy grande (de unos 12 cm aprox)
- Freidora de aire (aunque puedes hacerlo en el horno)
- Bol
- Varillas manuales
Paso 1: Mezcla rápida (sin grumos)
En un bol, añade ricotta + huevo + 1 cucharada de maicena + 2 cucharadas de eritritol. Bate con varillas a mano. No incorpores mucho aire, simplemente bate hasta que todo se integre y quede una crema lisa.
Paso 2: Al molde
Vierte la mezcla en un molde forrado con papel de horno. Si el papel sobresale mucho del molde, recórtalo para que no toque resistencias.
Paso 3 · A la airfryer y reposo en nevera
Mete el molde en el cesto. Programa Air Fry · 180 °C · 17 min. Saca, deja enfriar del todo y luego a la nevera 2 horas mínimo.
Paso 4: Disfrutar
¡Listo! Ya podemos disfrutar nuestro cheesecake saludable.
Algunos consejos y variaciones para disfrutar aún más
El queso: Puedes cambiar la ricotta por cottage o requesón; mascarpone también sirve, aunque ya le sumaríamos algunas calorías.
A la hora de endulzar: Nosotros hemos usado eritritol pero miel, agave, arce u otro edulcorante pueden funcionar. Eso sí, tendrás que ajustar el punto del dulzor y según el que uses las colorías pues obviamente variarán.
Saborizar la mezcla: No lo dudes, añade un poco de esencia de vainilla o unas gotas de azahar o ralladura de naranja o limón, una cucharadita de cacao o de café..
Toppings: Añadir algún complemento puede mejorar o estropear el resultado. Aquí hay una regla simple: lo que pongas encima no debería aguarlo. Lo más agradecido: frutos rojos (justo al servir), compota de manzana, un hilo fino de crema de frutos secos, pistacho o almendra picada...
Si quieres ponerle una base (opcional, pero muy apañada): nueces trituradas con dátiles hasta hacer una pasta, y al fondo del molde antes de verter la mezcla. Te cambia la película, pero sigue siendo una película buena.
¿Y si no tengo freidora de aire? No es problema. Puedes hacerlo en horno convencional. Solo tendrás que hornear a 180°C durante 35 minutos. Horno precalentado y mejor con calor con ventilador.
Sí, funciona
Este mini cheesecake no viene a competir con los grandes clásicos ni a fingir que no lo es. Viene a ocupar otro lugar: el de los postres simplees, sin horno y sin cargos de conciencia. Cuando entiendes qué hace cada ingrediente y ajustas expectativas, el resultado funciona. No es un New York cheesecake, ni la tarta de queso vasca pero tampoco pretende serlo. Es una tarta de queso cotidiana, bien pensada y lo bastante satisfactoria como para probarla.
Patricia González
Comentarios