Cómo congelar boletus frescos para conservar mejor su aroma y textura
Antes de congelar, hay que saber qué tenemos delante
Cómo limpiar los boletus antes de congelarlos
Si tienen poca tierra, podemos limpiarlos con un cepillo suave, un paño o la punta de un cuchillo, retirando únicamente la parte terrosa de la base.
Si necesitan agua, podemos darles un enjuague breve, evitando dejarlos a remojo, y secarlos bien inmediatamente después.
Conviene revisar también la parte inferior del sombrero. En los ejemplares muy maduros, esa zona porosa puede volverse demasiado blanda o esponjosa; si está deteriorada, es preferible retirarla.
¿Es mejor congelar los boletus crudos o cocinados?
Cómo congelar boletus paso a paso
Para congelar los boletus frescos sin estropearlos, hazlo con calma, pero sin dejarlos demasiado tiempo a temperatura ambiente. El método más sencillo es este:
- Revisa y limpia los boletus, retirando la tierra y cualquier parte deteriorada.
- Córtalos en láminas o trozos según el uso que quieras darles después.
- Escáldalos o cocínalos brevemente para que pierdan parte de su humedad.
- Déjalos enfriar antes de congelarlos.
- Distribúyelos sobre una bandeja, separados entre sí, y congélalos primero de esta manera.
- Cuando estén duros, pásalos a bolsas o recipientes aptos para congelación, retirando todo el aire posible.
- Anota la fecha.
Esa primera congelación sobre una bandeja no es imprescindible para la seguridad, pero resulta muy práctica: evita que todos los trozos formen un bloque y permite sacar después únicamente la cantidad que vayamos a cocinar.
¿Cuánto tiempo se conservan los boletus congelados?
Cómo cocinar los boletus congelados
Qué podemos esperar después de congelarlos
Los errores que conviene evitar
Al congelar boletus, estos son los fallos que más pueden perjudicar el resultado:
- utilizar ejemplares viejos, deteriorados o cuya identificación no sea segura;
- dejarlos demasiado tiempo a remojo durante la limpieza;
- congelarlos crudos si buscamos conservar mejor su textura;
- envasarlos todavía calientes;
- dejar demasiado aire dentro de las bolsas;
- preparar paquetes demasiado grandes;
- olvidar anotar la fecha.
Y hay una regla que está por encima de todas las demás: congelar una seta no corrige una identificación dudosa.
Una reserva de boletus para cuando termine la temporada
Daniele Mainieri
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