¿Se puede comer un boniato germinado?
Sacas un boniato del cesto, ves que le han salido un par de brotes y aparece la duda: ¿lo cocino o va directo a la basura? Es fácil pensar en una patata germinada y asumir que ocurre lo mismo, pero con el boniato no conviene aplicar esa regla sin más.
Boniato germinado: ¿hay riesgo?
El boniato no se comporta igual que la patata.
La patata común puede desarrollar sustancias tóxicas, como la solanina, cuando se pone verde o empieza a brotar. Con el boniato no ocurre lo mismo: pertenece a otra especie y la aparición de brotes no implica por sí sola ese riesgo.
Por eso, un boniato que ha empezado a brotar puede seguir siendo comestible si conserva buen aspecto y buena textura.
Lo que debemos comprobar es que siga firme, que no huela mal y que no tenga zonas podridas, moho o manchas internas sospechosas.
¿Cuándo es mejor tirarlo?
Aquí conviene fijarse en el estado general del boniato, no solo en los brotes.
Es mejor descartarlo si:
- está muy blando o presenta zonas hundidas;
- tiene moho o signos claros de podredumbre;
- desprende un olor extraño;
- presenta zonas negras extensas o tejidos deteriorados;
- está tan arrugado y seco que su calidad ha empeorado claramente.
Los boniatos dañados por hongos pueden desarrollar compuestos defensivos como la ipomeamarona, de modo que un tubérculo con podredumbre o deterioro evidente no debería aprovecharse solo porque una parte parezca sana.
¿Hay que quitar los brotes?
Sí. Si el boniato está en buen estado y solo ha empezado a germinar, podemos retirar los brotes antes de cocinarlo.
No porque el brote convierta automáticamente al boniato en tóxico, sino porque esa parte resulta fibrosa y poco agradable de comer.
Podemos cortar el brote y retirar también una pequeña parte de la zona de donde nace.
¿Cambia el sabor cuando empieza a brotar?
Puede cambiar algo, sobre todo si el boniato lleva bastante tiempo almacenado.
Durante la conservación va perdiendo agua y consumiendo reservas, por lo que un boniato viejo puede quedar más seco, menos jugoso o algo fibroso. El propio almacenamiento prolongado y la germinación están asociados a pérdida de peso y cambios de textura.
Si todavía está firme y en buen estado, puede utilizarse en preparaciones donde la textura importe menos, como:
- cremas y sopas;
- purés;
- guisos;
- boniato asado;
- rellenos.
Si está muy seco o correoso, probablemente el problema será más de calidad que de seguridad.
¿Por qué brota?
El boniato es una raíz de origen tropical y responde mucho a la temperatura de almacenamiento.
En condiciones adecuadas se conserva mejor alrededor de 13-16 °C, en un lugar oscuro y bien ventilado. Si permanece durante bastante tiempo a temperaturas más altas, aumenta la probabilidad de que empiece a brotar.
Tampoco conviene guardarlo crudo en la nevera durante periodos prolongados: las temperaturas demasiado bajas pueden provocar daños por frío y alterar la textura y el sabor al cocinarlo.
En casa, lo mejor es buscar un lugar fresco, oscuro, seco y ventilado, lejos de fuentes de calor.
¿Se puede plantar si ha brotado?
Sí.
Un boniato germinado puede utilizarse para obtener brotes o esquejes y empezar una nueva planta. De hecho, el cultivo del boniato se realiza habitualmente a partir de estos brotes, conocidos en horticultura como slips.
Si el boniato ya ha brotado bastante y no queremos comerlo, plantarlo puede ser una forma de aprovecharlo.
Entonces, ¿puedo comer un boniato germinado?
Sí, si el boniato sigue firme, huele bien y no presenta podredumbre, moho ni zonas claramente deterioradas.
Retira los brotes y cocina el resto con normalidad.
Lo que no conviene es utilizar la germinación como único criterio. Un boniato brotado puede estar perfectamente aprovechable; uno blando, podrido o afectado por hongos, no.
Adèle Peyches
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