Quiche de calabaza y champiñones: una receta de otoño cremosa y crujiente

Wednesday 14 October 2026 17:30 - Adèle Peyches
Quiche de calabaza y champiñones: una receta de otoño cremosa y crujiente

En otoño, la calabaza y los champiñones suelen encontrarse en las mismas recetas: sopas, salteados, cremas y gratinados. En esta quiche aparecen de otra manera, sobre una masa quebrada y acompañados de un relleno cremoso de ricotta, huevo y nata.



La receta es sencilla, pero no por eso da igual cómo tratemos cada ingrediente. Hay un par de decisiones antes de meterla en el horno que marcan bastante la diferencia entre una quiche firme y apetecible y otra con la base húmeda y el relleno demasiado blando.



¿Qué tipo de calabaza funciona mejor para esta quiche?

Para esta receta funciona especialmente bien una calabaza Hokkaido, también conocida como potimarrón o Red Kuri, porque tiene una pulpa densa, ligeramente dulce y menos acuosa que otras variedades.

Al asarla, queda tierna sin deshacerse demasiado y desarrolla un sabor que suele recordar ligeramente a la castaña. Esa textura la hace especialmente adecuada para tartas saladas y quiches.

Además, su piel es fina y puede comerse una vez bien cocinada, aunque podemos retirarla si preferimos una textura más uniforme.

Si no encontramos esta variedad, también podemos utilizar otra calabaza de pulpa firme, procurando que no sea excesivamente acuosa.

Cómo evitar que la calabaza y los champiñones humedezcan la masa

La calabaza y los champiñones no necesitan la misma cocción, pero ambos contienen bastante agua.

La calabaza se asa primero. Así queda tierna, desarrolla más sabor y pierde parte de su humedad.

Los champiñones, en cambio, se cocinan en la sartén con la chalota hasta que han soltado su agua y buena parte de ella se ha evaporado.
Este paso ayuda a evitar que el relleno quede demasiado líquido y que la masa quebrada se humedezca en exceso. También permite que las verduras lleguen al horno con el sabor más concentrado.

Un relleno cremoso de ricotta, huevo y nata

El relleno combina huevos, ricotta y nata para cocinar, mejor si es espesa. La ricotta aporta cremosidad y una textura suave sin imponerse sobre el sabor de la calabaza y los champiñones.

La nuez moscada combina especialmente bien con la calabaza, mientras que el perejil aporta una nota más fresca.

Aquí no hace falta añadir mucho más: la calabaza aporta dulzor, los champiñones un sabor más terroso y la ricotta une ambos ingredientes con una textura suave y cremosa.

Si no tenemos ricotta, podemos sustituirla por otro queso fresco de textura similar. Un queso de cabra fresco también puede funcionar, aunque dará al relleno un sabor más marcado.

Cómo cortar la quiche sin que se deshaga

Cuando la quiche sale del horno, el relleno todavía está muy caliente y bastante blando. Cortarla inmediatamente hace más probable que la primera porción se abra o pierda parte del relleno al servirla. Unos 15 minutos de reposo permiten que la mezcla de huevo, ricotta y nata termine de asentarse. Las porciones quedan entonces más limpias y resultan más fáciles de servir.

Además, esta quiche no necesita comerse muy caliente. Tibia, el relleno sigue siendo cremoso y se perciben mejor los sabores de la calabaza y los champiñones.

Con una ensalada verde, unos canónigos o unas endibias tenemos una cena completa sin necesidad de preparar mucho más.

La receta de quiche de calabaza y champiñones, paso a paso

La preparación es sencilla: primero se asa la calabaza; mientras tanto, los champiñones se cocinan en la sartén con chalota. Después se reparten sobre la masa quebrada y se añade la mezcla de huevos, ricotta, nata, perejil y nuez moscada.

Quiche de champiñones y calabazaReceta Quiche de champiñones y calabaza

Cuando empieza a apetecer encender el horno y volver a las cenas de otoño , una quiche como esta entra especialmente bien. En esta quiche de champiñones y calabaza , la calabaza se asa primero para que quede tierna y concentre su dulzor, mientras que...

¿Se puede preparar con antelación?

Sí. Podemos preparar la quiche unas horas antes y recalentarla suavemente en el horno antes de servir. También puede conservarse unos dos días en la nevera, bien tapada.

Si queremos que la masa recupere parte de su textura, el horno funciona mejor que el microondas, que tiende a ablandarla. No hace falta recalentarla demasiado: basta con que el interior vuelva a estar caliente.
También es una buena receta para preparar por la noche y guardar una porción para el almuerzo del día siguiente.

Adèle PeychesAdèle Peyches
Responsable editorial que ansía el invierno para comer fondue. Apasionada por la gastronomía y siempre en busca de nuevos sabores, estudié derecho antes de regresar a mi primer amor: el gusto por los buenos productos y el placer de compartirlos alrededor de la mesa. :)

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