Por qué esta mezcla de especias se ha vuelto imprescindible en cada vez más cocinas
Hay algunos ingredientes que descubrimos un poco por casualidad... y al final se acaban convirtiendo en un imprescindible en nuestras cocinas. El zaatar es uno de ellos.
Durante mucho tiempo estuvo ligado sobre todo a las cocinas de Oriente Medio, pero hoy aparece cada vez más en despensas muy distintas. Y es fácil entender por qué: una vez que se prueba, cuesta no volver a él. Detrás de esta mezcla de especias aparentemente sencilla hay mucho más de lo que parece: sabor, carácter y también algunos beneficios interesantes para la salud.
Una mezcla sencilla, pero con mucha historia
Antes de convertirse en tendencia, el zaatar era, y sigue siendo, una tradición. En los países del Levante forma parte de la cocina cotidiana, casi al mismo nivel que el pan o el aceite de oliva. Se encuentra en las mesas familiares y a menudo se toma de la forma más sencilla, sin necesidad de grandes preparaciones.
En origen, la palabra zaatar designa una planta silvestre, cercana al orégano, que crece en esa región. Con el tiempo, el término pasó también a nombrar una mezcla de especias cuya composición puede cambiar según el país, la familia o incluso la costumbre de cada casa.
Aun así, hay una base que se repite casi siempre: una hierba seca, como tomillo u orégano; semillas de sésamo tostadas; y sumac, una especia de punto ligeramente ácido que le da al conjunto su personalidad. Parece simple, pero funciona de maravilla.
Un sabor único que transforma los platos
Basta probarlo una vez para entender por qué el zaatar gusta tanto. No se parece del todo a ninguna otra especia.
Tiene un perfil aromático herbáceo, un matiz tostado gracias al sésamo y ese toque ácido del sumac que levanta el conjunto. El resultado es un equilibrio muy interesante, capaz de despertar un plato al instante sin hacerlo pesado.
Ahí está buena parte de su encanto: basta una pizca para dar carácter a una preparación sencilla. Mientras algunos condimentos tapan los sabores, el zaatar los acompaña y los realza.
Más sabor sin excederse con la grasa ni la sal
Se trata de un punto a menudo subestimado pero especialmente interesante. El zaatar aporta mucho sabor sin añadir un exceso de grasa o sal.
Como parte de una dieta más equilibrada puede ser un recurso muy práctico. Porque cuanto más sabroso es un plato, menos se siente la necesidad de añadirle o compensarlo con otros alimentos.
Dicho de otra manera: aquí el placer también ayuda. Y eso cambia mucho la forma de comer en el día a día.
Interesante para la digestión
Además de su valor culinario, el zaatar también se asocia a propiedades interesantes, especialmente en el plano digestivo.
Las hierbas que suelen formar parte de la mezcla, como el tomillo o el orégano, se han utilizado tradicionalmente para favorecer la digestión y ayudar a reducir la sensación de pesadez después de comer. Son plantas aromáticas conocidas desde hace tiempo por su efecto amable sobre el sistema digestivo.
Cuando se combina con aceite de oliva, algo muy habitual, la mezcla resulta todavía más interesante, ya que algunos de sus compuestos se aprovechan mejor en presencia de grasa.
Una mezcla rica en antioxidantes
El zaatar también destaca por su contenido en antioxidantes. En este aspecto, el sumac tiene un papel especialmente relevante.
Su característico color rojizo se debe a la presencia de polifenoles, compuestos conocidos por su capacidad para ayudar a proteger las células frente al estrés oxidativo. Este proceso está relacionado con el envejecimiento celular y con algunas enfermedades crónicas.
Las semillas de sésamo, por su parte, aportan ácidos grasos insaturados y otros nutrientes beneficiosos, completando así el perfil de la mezcla.
Un pequeño apoyo para la salud en general
Sin convertirlo en un producto milagroso, el zaatar encaja muy bien dentro de una alimentación variada y equilibrada.
Algunos de sus componentes se han relacionado con una mejor gestión del metabolismo, del colesterol o de la glucemia. Son efectos que se explican por la combinación de sus ingredientes y por su riqueza en compuestos activos.
Precisamente esa suma de elementos es lo que hace que esta mezcla resulte interesante cuando se incorpora de forma habitual a la cocina.
Fácil de usar en el día a día
Una de las razones por las que el zaatar se ha vuelto tan popular es lo sencillo que resulta utilizarlo.
No exige ninguna técnica especial. Puede añadirse directamente en el momento de servir, como toque final, o mezclarse con un buen chorro de aceite de oliva para crear una base aromática.
De hecho, muchas veces es en crudo cuando mejor expresa sus matices. El calor puede suavizar parte de sus aromas, mientras que usado al final conserva mejor toda su complejidad.
Una especia para todos los gustos
Otro punto fuerte es su versatilidad. El zaatar no se limita a un solo tipo de cocina.
Combina bien con muchos ingredientes, sin dominar nunca el plato. Combina igual de bien con preparaciones sencillas que con recetas más elaboradas.
Esta adaptabilidad explica su creciente popularidad en las cocinas contemporáneas.
Una mezcla tradicional que hoy vuelve a conquistar las cocinas
No es casualidad que el zaatar sea tan popular hoy en día. Forma parte de una tendencia más global: la vuelta a productos sencillos, auténticos y ricos en sabor.
En un momento en que la gente busca comer mejor sin complicarse la vida, este producto cumple todos los requisitos. Menos procesado, fácil de usar, pero delicioso.
¿Y si le haces un hueco en tu cocina?
A veces basta un solo ingrediente para cambiar la forma en que cocinamos. Sencillo de incorporar en nuestros platos, sabroso y con carácter, y permite dar otra dimensión a platos cotidianos sin apenas esfuerzo.
Y, además, suma algunos beneficios interesantes para la salud.
Así que quizá ha llegado el momento de hacerle un sitio en tu despensa ¿no crees?.
Adèle Peyches
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