El utensilio que ya tienes en casa para hacer vacío casero y congelar mejor
Congelar alimentos parece un gesto automático: bolsa, cierre y al congelador. Pero hay un detalle que lo cambia todo: el aire que se queda dentro. Ese oxígeno, junto con la humedad y el tiempo, favorece dos problemas muy comunes: cristales de hielo en la superficie y deshidratación. El resultado es lo que solemos llamar “quemadura por congelación”: zonas secas, textura apagada y sabor menos limpio.
La buena noticia es que puedes reducirlo de forma sencilla con un truco doméstico que imita (en parte) el envasado al vacío: retirar el aire de la bolsa antes de congelar. Para hacerlo, basta una pajita.
Cómo hacer el “vacío casero” con una pajita
El secreto está en eliminar el aire de la bolsa antes de congelarla.
- Coloca el alimento que quieras (legumbres cocidas, fruta, carne, verduras…) en una bolsa con cierre tipo zip.
- Cierra casi toda la bolsa, dejando solo un pequeño hueco.
- Introduce la pajita y aspira el aire del interior con suavidad.
- Cuando la bolsa quede bien pegada al alimento, retira la pajita y cierra inmediatamente.
Para que funcione mejor, utiliza bolsas en buen estado y alimentos ya fríos (idealmente refrigerados). Con el calor, además de condensación, es más fácil que la bolsa no selle bien y que el congelador trabaje de más.
Por qué funciona este truco
Menos quemadura por congelación: La quemadura por congelación ocurre cuando la superficie del alimento pierde agua y esa humedad se transforma en cristales o se sublima con el tiempo. El aire acelera el proceso: cuanto más aire rodea el alimento, más expuesto queda. Al retirar parte de ese aire, reduces la deshidratación y la formación de cristales en la superficie.
Mejor conservación del sabor: El oxígeno favorece reacciones que, con el tiempo, estropean aromas y matices, especialmente en alimentos con grasa (carne, pescado, salsas). Menos aire significa menos oxidación y, en general, un sabor más “fresco” cuando descongeles.
Ahorro real de espacio: Sin esa cámara de aire, las bolsas quedan planas y compactas. Es un cambio pequeño, pero se nota: se apilan mejor, se organizan mejor y el congelador funciona con menos “bloques” mal colocados.
Menos mezcla de olores: Si el cierre es bueno y hay menos aire dentro, disminuye la transferencia de olores típica del congelador, sobre todo cuando guardas alimentos muy aromáticos.
Dos reglas para hacerlo bien
- Enfría antes de congelar. Meter comida caliente sube la temperatura interior y perjudica a lo que ya está congelado. Deja templar, refrigera y congela.
- Higiene con la pajita. Usa una pajita limpia y, si te da reparo aspirar, mejor emplea el método alternativo que te explicamos en el siguiente apartado. En cualquier caso, evita hacerlo con alimentos muy líquidos que puedan subir por la pajita.
Alternativa igual de eficaz: el método del agua
Si prefieres no aspirar, este método funciona sorprendentemente bien:
- Cierra casi toda la bolsa.
- Introduce la bolsa lentamente en un recipiente con agua (sin que el agua entre dentro).
- La presión del agua empuja el aire hacia la abertura.
- Termina de cerrar.
Qué congelar así
Perfecto para: carne, pollo, pescado, verduras, fruta, pan, legumbres cocidas, salsas espesas.
Mejor con truco extra: guisos con mucho caldo, sopas o salsas muy líquidas. En estos casos, congela primero en un recipiente o en una bandeja (para que solidifique) y luego pásalo a bolsa y aplica el truco de la pajita o el agua.
El utensilio que ya tienes en casa
Lo mejor de este método es que no exige comprar nada: una pajita y una bolsa con cierre hermético bastan para mejorar el resultado. No es un vacío perfecto, pero sí una forma práctica de reducir aire y proteger mejor textura y sabor. La próxima vez que congeles, prueba a expulsar el aire antes de cerrar: es un ajuste pequeño que se nota cuando llega el momento de descongelar.
Mirella Mendonça
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