Cambió los aviones por un horno centenario: la ingeniera que volvió a Estepa para salvar el polvorón a mano
Wednesday 28 October 2026 10:30 - Patricia González
De diseñar aviones a dar forma a los polvorones
Estudió Ingeniería Aeronáutica en Sevilla y trabajó durante cinco años en una multinacional. Después regresó a Estepa, el municipio sevillano donde los mantecados y polvorones son bastante más que un dulce de Navidad.
Su historia se conoció el 25 de octubre de 2026 en Los Repobladores, de Canal Sur. Alba explicó que su pasión por los aviones seguía intacta, pero que había decidido incorporarse al negocio familiar. No se trataba simplemente de cambiar de profesión: quería contribuir a mantener una forma de trabajar que había conocido desde pequeña.
Y allí estaba esperándola un horno casi centenario.
Su historia se conoció el 25 de octubre de 2026 en Los Repobladores, de Canal Sur. Alba explicó que su pasión por los aviones seguía intacta, pero que había decidido incorporarse al negocio familiar. No se trataba simplemente de cambiar de profesión: quería contribuir a mantener una forma de trabajar que había conocido desde pequeña.
Y allí estaba esperándola un horno casi centenario.
Un horno antiguo y unas manos que todavía importan
En el Museo Obrador Dulcería La Abuela Asunción, el pasado no está guardado únicamente en fotografías. Sigue participando en la producción.
La familia conserva una amasadora y un horno próximos a cumplir un siglo. Son parte del legado que Alba y su padre, Miguel de la Cruz, han decidido mantener vivo.
El detalle más revelador, sin embargo, no es la edad de las máquinas. Es lo que ocurre antes de que la masa entre en el horno.
Los polvorones se bolean a mano, es decir, se les da forma trabajando individualmente cada porción de masa. No es un gesto especialmente espectacular, pero exige práctica y añade tiempo a la elaboración.
Alba defiende que ese trabajo manual influye en la textura final. Según explicó en el programa, su obrador puede producir como máximo unos 300 kilos diarios, frente a los miles de kilos por hora que pueden alcanzar las grandes instalaciones industriales.
La comparación no demuestra que cualquier polvorón artesanal sea necesariamente mejor que uno industrial. Sí permite entender algo importante: cuando cada pieza pasa por unas manos, la producción tiene un límite físico. Y aceptar ese límite es también una decisión empresarial.
La familia conserva una amasadora y un horno próximos a cumplir un siglo. Son parte del legado que Alba y su padre, Miguel de la Cruz, han decidido mantener vivo.
El detalle más revelador, sin embargo, no es la edad de las máquinas. Es lo que ocurre antes de que la masa entre en el horno.
Los polvorones se bolean a mano, es decir, se les da forma trabajando individualmente cada porción de masa. No es un gesto especialmente espectacular, pero exige práctica y añade tiempo a la elaboración.
Alba defiende que ese trabajo manual influye en la textura final. Según explicó en el programa, su obrador puede producir como máximo unos 300 kilos diarios, frente a los miles de kilos por hora que pueden alcanzar las grandes instalaciones industriales.
La comparación no demuestra que cualquier polvorón artesanal sea necesariamente mejor que uno industrial. Sí permite entender algo importante: cuando cada pieza pasa por unas manos, la producción tiene un límite físico. Y aceptar ese límite es también una decisión empresarial.
La receta del abuelo y la almendra Marcona
La historia de La Abuela Asunción comenzó bastante antes del regreso de Alba.
Su padre, Miguel de la Cruz Jurado, procedía del negocio familiar vinculado a La Confitera-San Jerónimo. Más tarde decidió emprender un proyecto propio, recuperando recetas y procesos utilizados por su padre.
Su primera intención era respetarlos sin grandes modificaciones. Pero las nuevas generaciones también tenían propuestas.
Una de las hijas de Miguel desarrolló un pequeño polvorón elaborado con almendra Marcona, una variedad apreciada en repostería. Se lo dio a probar y la propuesta terminó incorporándose al catálogo del obrador.
Es una historia casi de sobremesa: una hija prepara algo, su padre lo prueba y cambia de opinión.
También encierra una idea interesante. Conservar una tradición no obliga a dejar de experimentar. En ocasiones, una receta familiar sobrevive precisamente porque alguien se atreve a introducir una novedad sin perder de vista su origen.
Su padre, Miguel de la Cruz Jurado, procedía del negocio familiar vinculado a La Confitera-San Jerónimo. Más tarde decidió emprender un proyecto propio, recuperando recetas y procesos utilizados por su padre.
Su primera intención era respetarlos sin grandes modificaciones. Pero las nuevas generaciones también tenían propuestas.
Una de las hijas de Miguel desarrolló un pequeño polvorón elaborado con almendra Marcona, una variedad apreciada en repostería. Se lo dio a probar y la propuesta terminó incorporándose al catálogo del obrador.
Es una historia casi de sobremesa: una hija prepara algo, su padre lo prueba y cambia de opinión.
También encierra una idea interesante. Conservar una tradición no obliga a dejar de experimentar. En ocasiones, una receta familiar sobrevive precisamente porque alguien se atreve a introducir una novedad sin perder de vista su origen.
¿Qué distingue a un polvorón de Estepa?
Conviene aclarar un asunto que suele provocar pequeñas discusiones delante de las bandejas navideñas: un polvorón y un mantecado no son exactamente lo mismo.
Según las especificaciones de la Indicación Geográfica Protegida (IGP), el polvorón de Estepa contiene harina de trigo, manteca de cerdo, azúcar glas, almendra y determinados ingredientes aromáticos. Su forma característica es alargada y lleva una cobertura de azúcar glas.
Los mantecados, por su parte, suelen ser redondos, admiten distintas variedades y no necesitan incorporar almendra.
También importa cómo se trabaja la harina. Tostarla reduce su humedad y contribuye al carácter quebradizo de estas masas, que se deshacen fácilmente en la boca.
Por supuesto, no todos los dulces que se elaboran en Estepa llevan automáticamente el sello IGP. La denominación identifica productos que cumplen unas condiciones específicas de elaboración y control, no simplemente una receta que recuerda a los dulces del pueblo.
Y esa distinción también vale para los polvorones caseros: pueden inspirarse en la tradición estepeña sin convertirse por ello en un producto certificado.
Según las especificaciones de la Indicación Geográfica Protegida (IGP), el polvorón de Estepa contiene harina de trigo, manteca de cerdo, azúcar glas, almendra y determinados ingredientes aromáticos. Su forma característica es alargada y lleva una cobertura de azúcar glas.
Los mantecados, por su parte, suelen ser redondos, admiten distintas variedades y no necesitan incorporar almendra.
También importa cómo se trabaja la harina. Tostarla reduce su humedad y contribuye al carácter quebradizo de estas masas, que se deshacen fácilmente en la boca.
Por supuesto, no todos los dulces que se elaboran en Estepa llevan automáticamente el sello IGP. La denominación identifica productos que cumplen unas condiciones específicas de elaboración y control, no simplemente una receta que recuerda a los dulces del pueblo.
Y esa distinción también vale para los polvorones caseros: pueden inspirarse en la tradición estepeña sin convertirse por ello en un producto certificado.
La memoria de Estepa también se guarda en una caja de lata
La historia de Alba coincide con una iniciativa que mira al pasado desde otra perspectiva. Este miércoles 28 de octubre de 2026 abre en el Museo Padre Martín Recio la exposición Sabor a nostalgia: Patrimonio Gráfico del Mantecado y Polvorón de Estepa.
La muestra, organizada por el Consejo Regulador de las IGP Mantecados de Estepa y Polvorones de Estepa, reúne envoltorios antiguos, cajas de cartón y de lata, calendarios y anuncios publicitarios. Permanecerá abierta hasta el 10 de enero de 2027.
Son objetos modestos, de esos que a menudo sobreviven más que su contenido. Una caja de mantecados puede acabar guardando botones o fotografías. Un envoltorio antiguo puede recordar un diseño que ya no existe. La exposición permite observar cómo cambió la imagen comercial de los dulces y qué lugar han ocupado en la vida del municipio.
Los horarios y las condiciones de acceso específicos de esta exposición no se han comunicado oficialmente. Conviene confirmarlos con el museo antes de desplazarse.
La muestra, organizada por el Consejo Regulador de las IGP Mantecados de Estepa y Polvorones de Estepa, reúne envoltorios antiguos, cajas de cartón y de lata, calendarios y anuncios publicitarios. Permanecerá abierta hasta el 10 de enero de 2027.
Son objetos modestos, de esos que a menudo sobreviven más que su contenido. Una caja de mantecados puede acabar guardando botones o fotografías. Un envoltorio antiguo puede recordar un diseño que ya no existe. La exposición permite observar cómo cambió la imagen comercial de los dulces y qué lugar han ocupado en la vida del municipio.
Los horarios y las condiciones de acceso específicos de esta exposición no se han comunicado oficialmente. Conviene confirmarlos con el museo antes de desplazarse.
El futuro de un dulce que se deshace
Estepa no necesita elegir entre fábricas modernas y pequeños obradores para reconocer el valor de su tradición. Ambos forman parte de una actividad que da trabajo, mueve la economía local y llena las mesas españolas cada Navidad.
Lo singular del camino de Alba es otra cosa: una profesional formada para trabajar en la aeronáutica decidió que su futuro estaba en una masa frágil, una amasadora centenaria y un oficio aprendido en familia.
Lo singular del camino de Alba es otra cosa: una profesional formada para trabajar en la aeronáutica decidió que su futuro estaba en una masa frágil, una amasadora centenaria y un oficio aprendido en familia.
Patricia GonzálezApasionada por la cocina y el buen comer, mi vida se mueve entre palabras bien escogidas y cucharas de madera. Responsable pero despistada. Periodista y redactora con años de experiencia, encontré mi rincón ideal en Francia, donde trabajo como redactora para Petitchef. Me encantan el Bœuf bourguignon pero echo de menos el salmorejo de mi madre. Aquí combino mi amor por la escritura y los sabores suculentos para servir recetas e historias sobre cocina que espero te inspiren. La tortilla, me gusta con cebolla y poco hecha : )
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