Adiós, 2025: ¿a cuántas de estas modas gastronómicas has conseguido resistirte?
Hay años que se recuerdan por un viaje, por un trabajo nuevo o por una canción pegajosa. Y luego están los años que se te quedan en el paladar… aunque tú no los hayas pedido. 2025 ha sido, en buena parte, eso: una sucesión de antojos virales, ingredientes “de moda” y postres con nombre propio que han pasado de la pantalla al mostrador de tu panadería de confianza.
La prueba es sencilla: repasa esta lista y hazte el examen sin trampas. Si has probado la moda, punto para el algoritmo. Si has conseguido pasar de largo, punto para tu dignidad (o para tu paciencia). Y si estás en el término medio —“solo lo probé una vez, por curiosidad científica”—, te entendemos: en 2025 la curiosidad ha tenido muy buen marketing.
1) El chocolate Dubái
Empezó como un bocado “de lujo” y acabó como un reto colectivo: chocolate por fuera, crema de pistacho por dentro y esa textura de kataifi (fideos finísimos) que te hace pensar “vale, esto tiene pinta de funcionar”. Lo de menos es si te gusta más o menos: lo importante es la sensación de estar llegando tarde a una conversación que ya va por la tercera temporada. El hype, por cierto, ha sido tan serio que hasta se ha hablado de su impacto en la demanda y el precio del pistacho.
2) Pistacho en todo
Si el aguacate tuvo su momento, el pistacho ha tenido su año. Lo hemos visto en croissants, helados, tiramisús, cafés, cremas untables y hasta en cosas que no pedían pistacho a gritos. A veces está buenísimo. Otras, es verde porque toca.
Si todavía no has caído en la tentación, pregúntate si te apetece pistacho… o si te apetece pertenecer. Si es lo primero, adelante. Si es lo segundo, espera: el pistacho seguirá ahí cuando el algoritmo cambie de ingrediente.
3) Lotus (Biscoff)
Hay modas que se entienden al primer bocado. La crema de galleta tipo speculoos/Lotus es una de ellas: dulce, tostada, con ese punto especiado que se cuela bien en cheesecakes, cafés y rellenos varios. El problema es que, cuando aparece, tiende a ocuparlo todo: es el invitado simpático que acaba poniendo música y abriendo la nevera sin permiso.
Consejo práctico: úsala como acento, no como personalidad. Una cucharadita en un postre, bien. Convertir cualquier receta en “versión Lotus”, mejor reservarlo para ocasiones contadas.
4) Matcha
En 2025, el matcha ha dejado de ser “esa cosa japonesa” para convertirse en bebida habitual, con cafeterías, cartas y conversaciones que incluyen palabras como “pilates con máquina” sin pestañear. Tiene sentido: es amargo, vegetal, y bien hecho es muy agradable. Mal hecho, sabe a césped con coartada estética.
Cómo resistirse: si te gusta, que sea por el sabor. Si no te gusta, no pasa nada: no te va a quitar puntos de modernidad.
5) La obsesión “alta en proteína”
2025 ha sido el año en que muchos productos han intentado venderse como gimnasio en forma de snack. Requesón, skyr, yogures “PRO”, cafés con proteínas, barritas… A veces útiles, a veces puro maquillaje nutricional.
6) El cheesecake de todo
En 2025, el cheesecake se convirtió en el lienzo oficial de la falta de límites: pistacho, Lotus, turrón, café, galletas, cereales, chocolate “tipo lo que sea” y, si te descuidas, medio árbol de Navidad. La idea es simple: si cabe encima, cuenta como “edición especial”. A veces sale una maravilla; otras, es una tarta que sabe a indecisión con cobertura.
7) Sándwiches “de tendencia”: del katsu sando al bikini “de autor”
Aquí caben dos sándwiches que han vivido su momento más ambicioso.
- El katsu sando, con ese aire japonés-coreano-de autor que convierte un emparedado en un objeto de deseo: pan blando, ingredientes bien medidos y, estética minimalista.
- El bikini, el clásico de jamón y queso (ese primo modesto del sándwich club) que de pronto ha subido de categoría: mejor pan, buena mantequilla, rellenos afinados, extras, y precio de plato principal.
8) “Smash” en todas partes
Hamburguesas ha habido siempre, pero en 2025 el “smash” ha funcionado como contraseña clave para estar a la moda: si no está aplastada, parece que no cuenta. Es verdad que el smash bien hecho tiene una costra sabrosa y un punto adictivo. También es verdad que no todo local que escribe “smash” en la carta sabe lo que hace.
¿Hamburguesa de toda la vida o smash? No hay dilema. Prueba una buena una vez, quédate con las sensaciones que te provoca y vuelve a pedir lo que te apetezca de verdad.
9) La repostería híbrida
El espíritu de la época: croissant con lo que sea, galleta con lo que sea, “mezcla de dos postres famosos” con nombre en inglés y precio de capricho. Algunos híbridos son brillantes. Otros son, básicamente, azúcar con un equipo de marketing.
10) La gildas
La gilda no es nueva, ni falta que le hace. Lo curioso es cómo en 2025 pasó de pincho de barra a tema de conversación: gente que antes pedía una caña y unas aceitunas ahora compara anchoas como si fueran vinos y discute si la piparra debe picar “lo justo”. De repente, hay “gildas de autor” por todas partes.
No hay que resistirse a la delicia de una gilda bien hecha. A lo que quizá conviene resistirse es a pagarla como si fuera de oro.
Balance del año: borrón y ¿antojo nuevo?
Y ahora sí, cierre de año: si has caído en varias, no estás solo: 2025 ha sido un año especialmente persuasivo. Lo importante es llegar a 2026 con una idea clara: comer por gusto sigue siendo más interesante que comer por tendencia.
Patricia González
Comentarios