Zanahoria cruda o cocida: una de las dos tiene más nutrientes que la otra, y la respuesta sorprende
La zanahoria es una de las hortalizas más habituales en la alimentación diaria. Está presente en infinidad de recetas, desde ensaladas frescas hasta cremas, purés, asados y platos al horno.
Zanahoria cruda: más vitamina C y una textura firme
Cuando se consume cruda, la zanahoria conserva mejor algunas vitaminas sensibles al calor, especialmente la vitamina C. Además, al ser más firme exige más masticación, algo que puede contribuir a una mayor sensación de saciedad.
Otra de sus ventajas es que no sufre las pérdidas provocadas por el calor, por lo que mantiene intactos algunos compuestos naturales presentes en la hortaliza. De ahí que muchas personas prefieran incluirla en ensaladas o tomarla como snack saludable.
Zanahoria cocida: más fácil de digerir y con el betacaroteno más disponible
En cambio, cocinar la zanahoria produce un efecto interesante: aumenta la biodisponibilidad del betacaroteno, el pigmento responsable de su color naranja y que el organismo transforma en vitamina A.
El calor rompe parcialmente las paredes celulares del vegetal, lo que facilita la absorción de este nutriente. Dicho de otro modo, el cuerpo puede aprovechar mejor el betacaroteno cuando la zanahoria está cocinada.
Además, para algunas personas la zanahoria cocida resulta más fácil de digerir.
¿Se pierden nutrientes al cocinarla?
Sí, puede haber pequeñas pérdidas de vitaminas sensibles al calor, como la vitamina C. Aun así, métodos sencillos como la cocción al vapor o los tiempos cortos de cocinado ayudan a conservar mejor los nutrientes.
Entonces, ¿cuál es la mejor opción?
La zanahoria sigue siendo un alimento muy nutritivo, independientemente de cómo se tome. La diferencia está, sobre todo, en la manera en que el cuerpo aprovecha algunos de sus nutrientes. Alternar entre zanahoria cruda y cocida puede ser la forma más sencilla de sacar lo mejor de una hortaliza tan común en la cocina.
Mirella Mendonça
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