Semillas de chía germinadas: cómo hacerlas en casa y cómo usarlas
Pequeñas pero potentes, las semillas de chía tienen fama —bien ganada— de concentrar en muy poco espacio fibra, omega-3, proteína vegetal y minerales. Solemos tomarlas remojadas, espolvoreadas o integradas en recetas. Sin embargo, existe otra forma, todavía más interesante, de incorporarlas a la dieta: germinarlas.
Eso sí: la germinación de la chía no funciona como la de las lentejas o los garbanzos. Y tiene una razón muy concreta: estas semillas tienen una particularidad propia.
Por qué no se germinan las semillas de chía como las demás
Las semillas de chía pertenecen al grupo de las plantas mucilaginosas, como el lino, el berro, la mostaza o el psyllium. En contacto con el agua liberan mucílago, una especie de gel natural.
Ese mismo gel es el responsable de la textura tan característica del famoso chia pudding… pero también es lo que complica la germinación. Cuando se dejan en remojo sumergidas, las semillas quedan envueltas en ese mucílago, se apelmazan, les cuesta “respirar” y el proceso se vuelve mucho menos favorable.
Es decir, para germinar chía conviene evitar el remojo en agua como si fuera una legumbre y trabajar, en cambio, con humedad controlada (sin encharcar).
Cómo germinar semillas de chía correctamente
Para sortear este fenómeno natural, hay que utilizar un método adaptado que resultar ser bastante sencillo y relativamente rápido.
El método más eficaz: la bandeja especial para semillas mucilaginosas
Existen bandejas o cuencos diseñados para este tipo de semillas: pequeñas piezas (a menudo de cerámica) con un tamiz muy fino de acero inoxidable.
Cómo hacerlo:
- Vierte agua en la bandeja, solo hasta que llegue por debajo del tamiz.
- Coloca las semillas de chía encima del tamiz, sin amontonarlas.
- Las semillas absorben la humedad por capilaridad, sin quedar sumergidas.
Este es el método más fiable y limpio para obtener una buena germinación.
La alternativa sencilla: algodón o gasa
Si no tienes una bandeja específica, no pasa nada.
- Coloca una capa de algodón o una gasa en un plato.
- Reparte unas pocas semillas de chía por encima.
- Humedece ligeramente con un pulverizador 1 o 2 veces al día, sin empapar.
➡️En 2 a 3 días empezarán a aparecer los primeros brotes.
➡️ En aproximadamente una semana, las semillas estarán totalmente germinadas, con brotes verdes de unos 2 a 3 cm.
Un apunte importante de seguridad en casa
Germinar semillas implica humedad y temperatura templada, y ese ambiente también favorece el crecimiento de microorganismos si hay contaminación (en la semilla, el agua o las superficies). Por eso, en casa conviene ser especialmente cuidadosos:
- Usa utensilios y platos muy limpios y lávate bien las manos.
- Cambia o enjuaga el soporte si notas olor extraño, exceso de viscosidad o moho.
- Si perteneces a un grupo de riesgo (personas mayores, embarazadas, niños pequeños o inmunodeprimidos), lo más prudente es evitar consumir germinados crudos o tomarlos cocinados.
Cosecha y almacenamiento: cuidado con los plazos
Una vez que las semillas están bien germinadas:
- Córtalas a ras del soporte (tamiz, algodón o gasa).
- Enjuágalas rápidamente con agua limpia.
- Consúmelas cuanto antes, idealmente justo después de cosecharlas.
La chía germinada es delicada: cuanto menos tiempo pase, mejor. Como norma doméstica prudente, intenta consumirla en 1–3 días en nevera y deséchala antes si notas cambios de olor, textura o aspecto.
Por qué merece la pena consumir chía germinada
La germinación puede tener efectos interesantes desde el punto de vista nutricional:
- puede mejorar la disponibilidad de algunos nutrientes,
- puede resultar más fácil de digerir para algunas personas,
- y puede modificar su perfil de vitaminas y compuestos vegetales.
Esta es una de las formas más interesantes de aprovechar al máximo los beneficios de la chía.
¿Con qué acompañar las semillas de chía germinadas?
Aquí es donde la chía germinada resulta especialmente práctica: encaja en casi cualquier plato.
Puedes añadirla:
- a ensaladas y verduras crudas,
- sobre verduras al vapor o asadas,
- en arroz, pasta o patatas,
- como toque final en una sopa o una crema,
- en un sándwich o un wrap,
- como acompañamiento de pescado o carne,
- o simplemente espolvoreada en el plato justo antes de servir.
Su sabor es suave, con un punto vegetal, y la textura aporta un pequeño crujido muy agradable.
Germinar semillas de chía requiere un poco de método, pero merece la pena
Sin remojo, y con humedad controlada, en sólo unos días tienes unos brotes jóvenes ricos y fáciles de digerir que son fáciles de incorporar tus platos del día a día.
Una manera sencilla de variar la rutina y sacar todavía más partido a unas semillas que ya forman parte de muchas despensas.
Adèle Peyches
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