¿Pelar el membrillo te resulta imposible? Descubre una forma mucho más cómoda de prepararlo

miércoles 7 octubre 2026 17:30 - Christelle Gary
¿Pelar el membrillo te resulta imposible? Descubre una forma mucho más cómoda de prepararlo
El membrillo tiene muchas razones para apetecer en cuanto llega su temporada: un perfume intensísimo, una pulpa que cambia por completo con la cocción y ese color amarillo que acaba adquiriendo tonos rosados o rojizos. Hasta que toca pelarlo.
Crudo es duro, irregular y bastante menos dócil que una manzana o una pera. El pelador se atasca, el cuchillo encuentra resistencia y retirar el corazón exige más fuerza de la que uno espera de una fruta.

Y ahí aparece la pregunta: ¿de verdad hay que empezar siempre por pelarlo y cortarlo en crudo?

No necesariamente. Hay una manera mucho más cómoda de enfrentarse a los membrillos especialmente duros, y consiste en cambiar algo muy sencillo en el orden de preparación. Así llegamos a la parte buena del membrillo sin tener que empezar la receta forcejeando con él.

¿Por qué cuesta tanto preparar el membrillo crudo?

A primera vista puede recordar a una pera grande y algo abollada. La semejanza termina en cuanto intentamos cortarlo.

Su pulpa es mucho más firme que la de una manzana o una pera, el corazón ofrece bastante resistencia y la forma irregular tampoco facilita el trabajo con el pelador.

Se puede preparar perfectamente en crudo  (muchas recetas lo hacen), pero con ejemplares especialmente duros toca sujetar bien la fruta, utilizar un cuchillo robusto y trabajar con cuidado para que no resbale.

Si precisamente eso es lo que nos echa para atrás, podemos cambiar el orden de los pasos.

Primero cocer y después cortar

Lavamos bien los membrillos y frotamos la piel para retirar la pelusilla que algunos conservan en la superficie.

Los colocamos enteros y sin pelar en una cazuela, los cubrimos con agua y los dejamos cocer suavemente hasta que la pulpa empiece a estar tierna.

El tiempo dependerá del tamaño y de lo maduros que estén. Pinchamos uno con la punta de un cuchillo: cuando entre con bastante menos resistencia, podemos retirarlo.

Después dejamos que se temple antes de manipularlo. A partir de ahí, cortarlo, retirar el corazón y separar la pulpa resulta mucho más fácil que cuando estaba crudo.

No es la única manera de preparar membrillo, pero sí una especialmente cómoda cuando nos encontramos con frutos muy duros.

¿Es realmente necesario quitar la piel después de cocinarla?

No siempre.

Depende de lo que vayamos a preparar. Si queremos trozos limpios para una tarta o un crumble, podemos retirar la piel una vez cocido, cuando se desprende y se trabaja con mucha más facilidad.

Para una compota o un puré podemos dejar la piel si el membrillo está bien lavado, aunque conviene triturar muy bien y pasar la preparación por un pasapurés o un chino si buscamos una textura especialmente fina.

Además, el membrillo es una fruta especialmente rica en pectina, concentrada sobre todo en la piel y en las partes cercanas al corazón, algo que explica en parte lo bien que funciona en jaleas, confituras y en el tradicional dulce de membrillo.

Así que pelarlo en crudo no es un trámite inevitable: primero conviene pensar qué vamos a cocinar.

El líquido de cocción también se puede aprovechar

Después de cocer los membrillos, no hace falta tirar automáticamente el agua. Parte del aroma, el color y la pectina de la fruta habrán pasado al líquido, y podemos aprovecharlo en otras preparaciones.

Lo primero es colarlo bien. Después podemos añadir azúcar y dejarlo reducir a fuego suave hasta obtener un jarabe ligero. Cuanto más reduzca, más concentrado estará el sabor y más espeso quedará el jarabe

Una vez frío, puede servir para endulzar un yogur natural, acompañar una bola de helado, humedecer un bizcocho o servir sobre unas tortitas o una macedonia.

También podemos aromatizarlo durante la reducción con canela, vainilla, piel de limón o anís estrellado, procurando que las especias no tapen el perfume del membrillo.

Una vez cocido, el membrillo cambia por completo

Con la pulpa ya tierna aparecen muchas más posibilidades.

Podemos cortarla en trozos para una tarta o un crumble, aplastarla para hacer una compota o seguir cocinándola con azúcar para preparar dulce de membrillo.

La cocción también transforma su aroma y su color. Dependiendo de la variedad, el tiempo y el tipo de cocción, la pulpa puede pasar del amarillo pálido a tonos rosados o rojizos, mientras desarrolla ese perfume floral tan característico.

Una vez cocido, cuesta bastante menos encontrarle sitio en tartas, compotas, postres o platos salados.

Membrillo y pera, una pareja especialmente buena para un crumble

Una vez cocido, el membrillo se lleva especialmente bien con la pera.

Las dos frutas se complementan muy bien, pero no se comportan igual al cocinarse. La pera aporta más jugosidad y una textura tierna; el membrillo conserva más firmeza y un aroma mucho más marcado. En un crumble, esa diferencia hace que el relleno tenga más interés que si utilizáramos una sola fruta.

Podemos mezclar ambas en trozos y cubrirlas con una masa de crumble de harina, mantequilla, avena o frutos secos, según la receta que utilicemos.

Las avellanas le sientan especialmente bien al membrillo: su sabor tostado acompaña la fruta sin competir con su perfume.

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Si pelar el membrillo es lo que te frena, cambia el orden

No todos los membrillos necesitan pasar enteros por la cazuela antes de cortarlos. Si el fruto se deja trabajar bien y la receta pide trozos crudos desde el principio, podemos prepararlo de la manera habitual.

Pero cuando aparece uno de esos membrillos duros, irregulares y poco agradecidos con el cuchillo, cocerlo entero antes de abrirlo puede ahorrar bastante trabajo.

Lavarlo, ablandarlo y ocuparse después de la piel y el corazón. A veces no hace falta aprender otra técnica: basta con hacer las mismas cosas en otro orden.
Christelle GaryChristelle Gary
Soy deportista y vegetariana, y me encanta afrontar un reto: preparar platos vegetarianos llenos de proteínas sin que se me dispare el presupuesto. ¿Mi misión en Ptitchef? Demostrar que las legumbres pueden ser deliciosas, creativas y realmente irresistibles. ¡Que los garbanzos, las lentejas y las alubias se preparen!

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