INGREDIENTESUna plancha de hojaldre
1 bote de cabello de ángel
huevo para pintar.
Piñones y azúcar para decorar
PREPARACIONCortar por la mitad y extender la plancha de hojaldre. Cortar lo que sobra. (Esta era la de Mercadona congelada que van dos pequeñas y las uní por el medio).
Poner por el medio el cabello y enrollar formando un purito, cerrando con huevo batido teniendo cuidado de que el cierre quede hacia la parte de bajo para que quede bonito y uniendo los dos trozos. Darle forma redondeada y hacer unos cortes con el cuchillo para adornar y que salga el vapor.
Pintar con yema y colocar unos piñones o almendra fileteada y espolvorear con un poco de azúcar.
HISTORIA Esta es una tarta muy sencilla de preparar, tanto así como en plano. La iaia la hacía muchas veces y al papi le encanta. Hasta el punto que en Manzanera hacen unos pastelitos en el horno de hojaldre y cabello y siempre se compra unos pocos para la hora de tomar el café.
El cabello de ángel lo hacía la iaia cuando bajaban los ángeles al terrado de la finca por la noche cuando yo me quedaba dormida y ella les cortaba el pelo. La sopa de estrellitas también la hacía así: la iaia las cogía ella misma por las noches. Todo esto me contaba de pequeña, y yo la miraba y supongo que me lo creía, hasta que un año, el Bis Julio plantó calabacitas de cabello de ángel en el huerto y ese año vi en directo cómo se hacían.
Son unas calabacitas pequeñas con la piel moteada en verde y amarillo-beige. Para conseguir la confitura de cabello de ángel hay que darles un golpe a las calabazas y romperlas, por ejemplo con un martillo. Luego se meten al horno y se asan como las calabazas normales. A continuación se vacían con un cucharón y su carne, sin triturarla, para que se quede lo que forman los pelos se confita como cualquier fruto (el peso de la pulpa con el 70% de ese peso en azúcar, unos palitos de canela y la piel de un limón y dejar unos 40 minutos a fuego muy lento). Toma un color dorado precioso.
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