
Nada más recibirlos preparé unos montaditos usando la versión de medias lonchas de jamón de bodega, ya que este formato se adaptaba perfectamente a las chapatitas que quería usar. Os podéis imaginar el resultado......Perfectas y, como no, riquísimas.
Abrimos las chapatas y colocamos un trozo de queso brie, a continuación un par de medias lonchas de jamón espuña y luego un filete de lomo a la plancha. Más que rica la mezcla. Lástima no haber tenido pimiento verde para añadirle, frito, asado o a la plancha, habría sido el remate. A la próxima.





Eso fue el viernes. El lunes mi hija se iba de viaje con el cole y para el primer día tenían que llevar la comida. Fue la perfecta ocasión para echar mano de las lonchas extrafinas de jamón curado. Al fin y al cabo, la mayor parte de los productos loncheados siempre los consumimos en bocata, y eso es lo que iba a prepararle, utilizando, en esta ocasión, pan de baguette. A petición de ella, sólo quería que le pusiera un poco de aceite al pan y luego el jamón, así que eso es lo que hice. Empaquetado en papel de aluminio, embolsado y, a la mochila hasta el momento de disfrutarlos. Lo que más me gustó es que de verdad que las lonchas, a pesar de ser finas, correspondían a jamón curado. La mayoría de veces que he consumido el jamón serrano loncheado y envasado las lonchas han estado muy tiernas, y el jamón a mi me gusta curadito. Vienen muy bien separadas unas de otras por láminas de papel transparente, lo que hace muy sencilla su separación, que, como podréis comprobar, no se rompieron, como ocurre con otras marcas que también he probado.
Como a esta preparación no iba a poder hincarle el diente para disfrutarla, por la noche preparé una imitación que probamos los demás, que no nos íbamos a quedar con las ganas, jajaja.