¿Habéis oído hablar de los
macarons?. Yo no, hasta que in día, viendo un capitulo de la serie Gopssip
Girls, vi a una de sus protas, comiendo mogollón de unos dulcecitos de
diferentes colores que me llamaron mucho la atención, así que me interesé por
ellos y entre búsqueda y búsqueda he descubierto que son un dulce típico
francés, realmente tradicionales en esta tierra.
Se trata de una especie de galletita con relleno de
crema, a mi realmente me recuerdan al típico Suspiro de Navidad en su compasión,
que se basa en clara de huevo, azúcar y almendra molida. Aunque, en realidad,
el diseño del macarons es mucho mas sofisticado para cualquier celebración.
Al principio, este dulce constaba de una sola cara.
Su origen, sigue siendo un misterio. Sin embargo, numerosas ciudades pretenden
llevarse el merito de su descubrimiento. Aunque, lo que si es cierto, es que es
un dulce muy demandado en la alta sociedad. Ya Luis XIV contó con ellos en su
boda en el año 1660, por cortesía de un repostero francés llamado M. Adam.
Hay miles de variedades con las que rellenar los
macarons, o como a mi me gusta llamarlos, ?Hamburguesitas Dulces?. Se pueden
rellenar de cualquier tipo de mermelada o con la crema que más nos guste.
Una de su faceta mas llamativa, es su variedad de
colores, esto es debido al uso de colorante alimenticio en su preparación. Se
pueden colorear del color que se quiera, por ejemplo, si el relleno que vais a
poner es una mermelada de fresa, pues los teñís de rojo?, y así, como más os
guste.
Y ahora, os dejo con la receta de este dulce tan
coqueto:
Ingredientes:
3 claras de huevo (separadas en dos partes
iguales)
140 gr. de azúcar glass
150 gr. de almendra molida
20 gr. de cacao en polvo ( si no queréis cacao,
incorporarle su tasa en azúcar glass)
130 gr. de azúcar normal
35 ml. Agua
Preparación:
Antes de empezar la receta, deciros que, en realidad
es muy fácil, lo único que tenéis que hacer es seguir todos los pasos de la
receta y el resultado será increíble, y si no es así, seguro que al segundo
intento ya lo logras!
En primer lugar, tamizar el azúcar y la
almendra para que desaparezcan todos los grumos que les pueda quedar y
mezclar en un bol.
Añadir una clara y media de huevo a la mezcla
de azúcar y almendra y remover todo bien, hasta que quede una mezcla
homogénea y reservar.
Ahora es el momento de hacer el almíbar. Este
paso es muy importante, si nos podemos ayudar de un termómetro mejor, si
no, tampoco pasa nada. Vertemos el agua y el azúcar normal y lo ponemos al
fuego, si tenemos termómetro, lo dejamos hervir hasta 118º.
Si no lo
tenemos, dejamos que hierva hasta que el almíbar esté a punto de hilo
fuerte. Eso es cuando si cogemos un poco de almíbar entre los dedos y
estiramos, se nos forma una hebra.
Ese es el momento exacto de retirar del
fuego e ir añadiendo a la otra clara y media que ya habremos puesto a
montar (estas tienen que estar montadas antes de añadir el almíbar, pero
no del todo).
Le vamos añadiendo el almíbar a las claras muy
poco a poco mientras estas siguen montando y dejamos batir hasta que estén
bien consistentes y brillantes.
El siguiente paso es mezclar la clara montada
con la mezcla de almendra y azúcar que habíamos preparado antes. Ir
mezclando poco a poco y en movimientos envolventes para que así, la clara
no pierda todo el aire. Aunque hacerlo sin miedo, pues en esta receta, no
pasa nada porque las claras bajen un poco.
Cuando ya lo tengamos todo bien mezclado y
homogéneo, incorporamos la masa obtenida a una manga pastelera y dejamos
reposar al menos una hora.
Transcurrido este tiempo y no antes (en esta
receta, es muy importante respetar los tiempos de reposo, si no, no
saldrán), hacemos bolitas sobre una bandeja de horno, previamente
preparada con papel de hornear o una plancha de silicona. Intentaremos que
sean todas las bolitas del mismo tamaño. La mejor forma es ir haciendo
pequeños montoncitos, ellos solos irán asentando mientras reposan.
Una vez formados todos nuestros montoncitos,
dejamos reposar otra hora más, mínimo. Pues necesitan tiempo para que se cree
una capa exterior que será lo que impida a la clara en su cocción se suba,
haciendo la presión hacia los lados y dándole así al macarons esa formita
tan bonita.
Una vez hallan reposado el tiempo suficiente,
incorporamos al horno previamente calentado a 140-150º unos 10-12 minutos.
Dejar enfriar una vez sacados del horno antes
de despegar, recordad que son muy frágiles y se rompen con facilidad.
Por último, rellenamos con una crema de chocolate al gusto. Yo la suelo hacer con un poco de mantequilla en pomada, chocolate en polvo y azucar glass, sale buenísima y es muy útil también para la cobertura de las tartas...
Una nota importante que
aportó mi amiga Criss de ALIMENTA, es que esta elaboración, está mucho más
buenos transcurridos unos días desde su elaboración. Ella aconseja, guardar en
la nevera una vez rellenos. La verdad es, que yo le hice caso y estaban mucho
mejor que recién hechos.
¿Qué me decís vosotros?
Ah! Y no olvidar, que esta receta es apta para celiacos!!!