
nduvieron y anduvieron hasta que llegaron a otro claro. A que no saben que vieron allí? Pues una casita toda hecha de galletitas y caramelos. Los pobres chicos, que estaban muertos de hambre, corrieron a arrancar trozos de cerca y de persianas, pero en ese momento apareció una anciana. Con una sonrisa muy amable los invitó a pasar y les ofreció una espléndida comida. Hansel y Gretel comieron hasta hartarse. Luego la viejecita les preparó la cama y los arropó cariñosamente.

ansel se encaramó al tejado y rompió un trocito para probar a qué sabía, mientras su hermanita mordisqueaba en los cristales. Entonces oyeron una voz suave que procedía del interior: «¿Será acaso la ratita la que roe mi casita?» Pero los niños respondieron: «Es el viento, es el viento que sopla violento». Y siguieron comiendo sin desconcertarse. Hänsel, que encontraba el tejado sabrosísimo, desgajó un buen pedazo, y Gretel sacó todo un cristal redondo y se sentó en el suelo, comiendo a dos carrillos.
Ingredientes:
Bizcocho
Dulce de leche para el relleno (1 lata de leche condensada en agua hirviendo3 horas o 1 hora en olla rápida)
almìbar para calar el bizcocho (sin alcohol que es para niños)
lenguas de gato para el tejado
chocolate fundido para pegar las ventanas adornos y tejas
cobertura de chocolate (nata, una vez que hierve retirar del fuego y añadir chocolate de cobertura y dejar que se funda)
Golosinas al gusto y mucha imaginación