
Hoy celebran Lourdes y Juanma su primer año de casados y su cuñada María del Mar (mi buena compi) tiene los muñecos de la tarta de bodas. Manda la tradición que quien se quede dichos muñecos, los devuelve al año con otra tarta y ella pensó que una tarta con forma de autocaravana sería lo ideal. ¿Y por qué? Pues porque esta parejita tiene una igual, una fiat ducato, con la que recorren el mundo y son felices.

Lo maravilloso de hacer estas tartas es que quien te las encarga suele hacerlo con bastante tiempo y sus sueños se entrecruzan con los tuyos y le dais forma y se crea unas ilusiones que se terminan concretando en forma de tartas.

Este detalle del logotipo lo hizo mi marido, que es un manitas en las cosas pequeñas. Él me tuneó el bizcocho para lograr la forma de la autocaravana, todo un trabajito de chinos, la verdad.

La pareja de novios no la hice yo, claro, forma parte del atrezzo y por eso aparecen enganchados a su atocaravana. Le añadí el detalle de las flores lilas con purpurina dorada. A Lourdes le encanta el color lila.

Es un bizcocho de limón y naranja (ambas frutas ralladitas, no veais como olía el horno de mi casa) relleno de crema suiza de dulce de leche y de vainilla. Tanto a María del Mar como a su marido Jero les encantó la tarta cuando la vinieron a recoger a mi pueblo (échamos un cafecito agradable, ¿verdad, compi?) y tenían clara una cosa: Lourdes no iba a cortar la tarta, le iba a dar tanta lástima meterle el cuchillo que a ver qué iban a terminar tomando con la merienda... jejejeje. Bueno, María del Mar, guapa, ya me contarás qué tal esta tarde, y ojalá podais catarla. Ah, muchas gracias por volver a confiar en mí para tus regalos especiales. ¡Besos!!